Si no sabes por dónde empezar
Está bien no tener claro qué te pasa ni qué necesitas. No tienes que ponerle nombre hoy.
Tres preguntas para ti
Respóndelas solo para ti. Nada se guarda ni se envía.
- ¿Has intentado parar o controlarlo, y no has podido?
- ¿Lo escondes de las personas cercanas?
- ¿Te está costando algo que quieres: salud, dinero, personas, paz?
Vale la pena probar una reunión.
No es un diagnóstico; solo tú decides. Puedes empezar hoy mismo, sin decirle a nadie.
Gracias por preguntártelo.
Si algo te preocupa de alguien que quieres, también hay grupos para ti.
Tres puertas sencillas
Entra a una reunión abierta en línea
Las reuniones abiertas reciben a cualquiera. Puedes entrar con la cámara apagada y solo escuchar.
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Una línea de ayuda gratuita te escucha y te orienta, sin juzgar.
Ver líneas de ayudaLee la lista con calma
A veces uno se reconoce en una palabra.
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